Carlos Mora Vanegas
“Todos los caminos de bondad conducen a la iluminación y al despertar”Buda
No se puede negar una realidad que se ha manifestado desde hace tiempo y aun en el presente, como son todos los fenómenos paranormales que estudia la ciencia parapsicológica, que trata de dar repuesta s sus causas, a su razón de ser, apoyándose en metodología científicas. Además, de la ayuda de las ciencias tradicionales, como la física, química, psicología, medicina, química entre otras
Desafortunadamente muy poco se ha avanzado al respecto, aunque muchas explicaciones se hacen bajo el enfoque de lo místico, espiritualidad, tratando de llenar vacíos que las ciencias tradicionales tienen ante este tipo de fenómenos.
Al respecto, muy bien nos comenta, Wikipedia, que consideremos, que la investigación de los fenómenos paranormales y aún más su interpretación, son difíciles de encajar en el ámbito de las pautas metodológicas y las teorías científicas establecidas. Debe tenerse en cuenta el problema epistemológico que significa el calificar como "paranormales" precisamente aquellos hechos para los que no se haya podido encontrar explicación causal empleando la metodología de la ciencia positiva, la cual es, por tanto, de obligatoria aplicación previa en el proceso -multidisciplinar- de determinación de todo supuesto fenómeno paranormal. Esto ha conducido a señalar que, si han de ser los hechos observados los que orienten la elaboración del método y no al contrario, es decir, no que los hechos se adapten a un método preestablecido (que podría, como consecuencia de su aplicación, desfigurar los rasgos definitorios que se buscan), los datos que nos ocupan están reclamando una adecuada metodología específica.
Cabe decir agrega Wikipedia, que la historia de las ciencias, secular y abierta, ha venido siendo la de la mutua referencia entre lo observado, como dato a definir con precisión, y la elaboración del orden de pautas de investigación a seguir en el proceso metódico de lograr dicha definición. En este sentido, la discusión contemporánea muestra que, según unos, el estudio de los fenómenos paranormales pretende iniciar su propia historia como ciencia injustificadamente, porque carece de un ámbito propio de objetos a definir, bien porque se juzga que tales datos no se han verificado, bien porque se los considera asimilables a datos ya conocidos, mientras que según otros, esa historia, aunque llena de dificultades, está ya plenamente iniciada, al estimarse que los hechos y su no reductible fisonomía específica están comprobados y, por tanto, su negación o el rechazo de su investigación no responden al genuino espíritu científico, sino, en el caso más objetivo de rechazo, a la posición denominada cientificismo.
Los interesados en el estudio, alcance de la ciencia parapsicológica, tienen presente como se comenta, que un fenómeno paranormal es aquel que:
- No ha sido explicado en términos de la ciencia actual;
- Únicamente se puede explicar mediante una amplia revisión de los principios de base de la ciencia;
- No es compatible con la norma de las percepciones, de las creencias y de las expectativas referentes a la realidad.
Que resulte inexplicable por las ciencias establecidas es condición necesaria para la estimación de un fenómeno como paranormal, pero no es condición suficiente; tal fenómeno debe presentar además rasgos propios, específicos, que lo distingan y aparten de los fenómenos naturales, tanto normales como anómalos, cuyo dinamismo se ajusta a las relaciones de variables conocidas por la ciencia oficial. El conocimiento causal de los hechos llamados paranormales -hoy por hoy objeto solo de hipótesis, mejor o peor fundamentadas- permitiría la definición de dichos rasgos propios, de ahí el interés de la investigación de tales hechos y de que no se pongan obstáculos a la misma.
Interesante es destacar que muchas explicaciones que la ciencia no puede dar , algunos se apoyan en lo que manifiesta, señala las enseñanzas espirituales en sus distintas corrientes.
Para ello es importante tener presente lo que nos comenta Aniano Álvarez-Suárez que la palabra mística, como se sabe, , tiene diferentes significados, que convergen en un aspecto que podríamos llamar objetivo, mistérico, y en otro, que podríamos designar como subjetivo y experiencial.
Es sabido que la palabra mística proviene de «Myo» que significa cerrar los ojos o la boca; los ojos para no ver lo que es secreto; la boca para no revelar los secretos. Existe también la palabra mística como proveniente de «Myesis» o iniciación, y la palabra «mistagogo» y «mista» referida respectivamente al iniciador y al iniciado a los misterios o a las realidades escondidas. Podemos por tanto indica la fuente señalada, entonces hablar de mística remontándonos a « Myesis » o iniciación, y a «Mysterium »: el contenido del secreto al cual se es iniciados.
En este sentido, Mística, se refiere al misterio, al fondo imperceptible de la verdad, al que es necesario ser iniciados. En sentido cristiano se refiere al misterio escondido en Dios y ahora revelado en Jesucristo. Es una singular manifestación que Dios hace de sí mismo y de la plenitud de su vida que El mismo quiere comunicar. Se trata de una manifestación gratuita y benévola. En el ámbito cristiano, la mística está relacionada con la Revelación divina, comunicación a la vez de verdad y de gracia. Es la plenitud del misterio cristiano proclamado en la fe de la Iglesia a partir de la revelación, celebrado en la liturgia, especialmente en el ámbito de los sacramentos, vivido en la experiencia cristiana como vida en Cristo o vida en el Espíritu Santo, pero también posiblemente percibido de manera sobrenatural por una gracia carismática concedida por Dios. Tal experiencia mística se pone también bajo el discernimiento de la Revelación y del magisterio eclesial, justamente porque se vive este misterio cristiano en la Iglesia, en su verdad y en su vida, en su comunión y en su misión. (LG 12 y DV 8). Hoy se habla también de experiencia mística no cristiana para designar aquéllas experiencias altísimas de lo divino que se manifiestan algunas veces fuera del cristianismo.
Lo cierto se nos dice, que , la fenomenología mística es muy variada, ya sea que se hable en general de sus posibilidades en absoluto, ya sea que se haga referencia a los fenómenos concretos atestiguados por la historia d la espiritualidad y por la santidad carismática. Una tal variedad depende en absoluto de las posibilidades humanas, latentes en la persona misma, capaces de ser activadas por una intervención divina: en el cuerpo, en la mente, en el corazón, en la sensibilidad, en la imaginación, en el entendimiento, en la memoria. Con frecuencia tal variedad se configura también con la modalidad de la experiencia mística más conocida o estudiada: visiones, revelaciones, fenómenos corporales, llagas, éxtasis. Los diferentes autores proponen varias divisiones, más o menos con una cierta concordancia.
Hay lo que se llama fenómenos extraordinarios: éxtasis, ímpetus de amor y de alegría; locuciones o audiciones; visiones y revelaciones; heridas de amor; desposorio espiritual; matrimonio espiritual
Se dice, que Santa Teresa, especialmente en el Castillo Interior, moradas VI, con sus once capítulos, y en las moradas VII, con cuatro capítulos, describe bien la fenomenología, las gracias, los criterios de discernimiento espiritual. Su doctrina permanece un punto de referencia, también en la elaboración de la fenomenología que se da.
No debe sorprendernos que algunos autores distinguen:
a) fenómenos de carácter corpóreo: raptos, éxtasis, vuelo del espíritu;
estigmas o llagas; transverberación o herida del corazón; sudor de sangre y lágrimas de sangre; cambio de corazones; sobrevivencia de la persona, también en la privación de alimentos (inedia) y del sueño (insomnio o acedia);
b) fenómenos corporales que parece que anticipen la condición gloriosa futura del cuerpo: agilidad, sutileza, luminosidad; bilocación, levitación, ligereza; perfume que exhalan los cuerpos vivos o también los restos mortales de los difuntos; telepatía o sentimiento a distancia, telekínesis.
El éxtasis es considerado el fenómeno místico más representativo y comúnmente citado en el análisis y en los estudios sobre la experiencia de los místicos. Con su estructura bien definida, puede servir como orientación para analizas otros fenómenos y experiencias. Tres elementos principales: presencia de Dios y gracia intensa; concentración psíquica intensa, por la absorción de la persona en la presencia de Dios; cese o debilitamiento de las actividades sensoriales somáticas.
*Fuentes de información citadas
Ingeniero exsecretario de la Sociedad Chilena de Parapsicología.
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