Carlos Mora V.

A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo. - Eugène Delacroix

La parapsicología al graduarse de ciencia consolida las herramientas de investigación que son aplicadas por sus investigadores en pro de dar repuestas científicas, lógicas ,ante la aparición de algunos fenómenos  paranormales ,en donde la Iglesia lo atribuye a milagros,  a lo sobrenatural.

 Desde luego, que tales explicaciones y volverlos a reproducir, ha conllevado a que la Iglesia  cambie lo que ello encerraba.

 De aquí, que no nos sorprende lo que  Wilmer Burgos Escobedo comenta:  si : ¿Tiene todavía sentido hablar de milagros? El espectacular progreso científico y técnico, va abriendo implacablemente las puertas del misterio y entrando con la probeta de laboratorio y con la máquina perfeccionada en los campos antes sagrados. La mente humana avanza en el descubrimiento de las cosas.
Lo que para nuestros abuelos era milagro, para la generación actual puede ser realidad cotidiana. El hombre primitivo sentía que las fuerzas de la naturaleza escapaban a su poder de comprensión, en primer lugar y a su poder de manipulación también. Por esa razón, para los primitivos todo es "milagro" en el sentido de que todo debe tener un Dios o un espíritu detrás moviéndolo, deteniéndolo y orientándolo. En este ambiente intelectual, nada se comprende a cabalidad y todo es misterioso. Es extraño y mágico, en igual manera, la luna plateada con cara de mujer intrigante y el oráculo del brujo. Apenas hay diferencia entre lo normal y lo anormal.
La vida tiene un envoltorio permanente: se nace, crece y muere en olor de magia y brujería. Pero lo desconocido, lo oculto, sorprende hasta tanto no se investiga. El "milagro" sigue siendo "milagro", mientras no se obtiene una lógica explicación. Esta parece ser la gloria y el optimismo del camino de la ciencia.
Sin embargo los "peros", las cautelas y el asombro están haciendo nuevamente su aparición en las frías e imparciales conclusiones de los científicos. Por todas partes luces y timbres de alerta dan sus señales de precaución al armonioso optimismo reinante "Todo lo podemos explicar... con el tiempo". "No hay campos sagrados, no hay misterio, no hay milagro", es la obstinada alegría que se esconde detrás de las gafas de los investigadores.
Y justamente al decir esto, la lucecita de alarma se enciende y, chirriante, desconsolador, rinrinea en el aire el sonido de hechos sorprendentes, de fenómenos absurdos e i-inexplicables. El científico vuelve a calarse su lente penetrante, mientras la masa grita por las calles las -para él, blasfemas palabras: milagro, espíritus, magia-. Va al laboratorio y escoge sus más perfeccionados métodos, sus instrumentos más precisos. Llama en su ayuda a la física, a la química, a la psicología, a la historia, a la etnología. Con la ayuda de estas disciplinas académicas intenta medir el hecho prodigioso... Y éste se escapa, se resiste a su análisis. Se hace incomprensible.

 Definitivamente, no cabe la menor duda,  que al aparecer la Ciencia parapsicología y estar avalada  de disciplinas científicas, demostrando que muchos  de  los fenómenos paranormales no son tan divinos, ni sobrenaturales, se acicatea a la Teología  que  de las repuestas que el hombre parapsicológico demanda ante el mito de lo milagroso, se haga a través de una dimensión profunda, una verdadera dimensión religiosa, pues ser religioso significa interrogarse apasionadamente por el sentido de nuestro ser y estar abierto a las repuestas, incluso si éstas no conmueven en profundidad

A esto se agrega,  el que la Iglesia se ha estancado en su dimensión profunda por interesarle más la dimensión horizontal para participar más en lo político y en lo económico, influenciada de tal manera para que el hombre vea que  en los símbolos religiosos ya no hay nada de significancia y que no entregan ningún mensaje. No porque no lo pueden poseer, sino porque el hombre es incapaz de percibirlo, esto se dice es muy importante, porque la desgracia en que ha caído a fuerza de institucionalizarse hasta el extremo, se ha diluido en parte lo que ya se señaló y cae en una dimensión horizontal. O cuando quieren evitar tal error se cae en el exceso contrario.

Por supuesto, son  negativos ambos casos. Así se tiene que de una Teología del UNO y TRINO , se pasa a la Teología exclusivamente  catiquéstica y pastoral que teme las cuestiones serias y profundas, como lo que demanda la ciencia parapsicológica; de un cristianismo sociológico, se pasa a u cristianismo dicen de élites en que solos los puros son admitidos , de una época en que el sacerdote llamado Padre tenía el sentimiento de ser el único en haber alcanzado la mayoría de edad, y se pasa a otra época en la que se detesta ser llamado Padre, quizás porque es incapaz de engendrar nada en cualquier orden que se trate.

Definitivamente, la Iglesia debe tener presente de que el cristianismo es  espada que hiere, llama  de fuego que devora y que reprueba a los tibios y mediocres.

Además, que la religión es ante todo una mano abierta para aceptar el don  y en segundo lugar, solamente una  mano activa para distribuirlo.  Sólo aquel que explore las profundidades del dominio religioso y lleva en si algo de eterno puede ayudar a la misión religiosa y por ende, a la teología en transformar lo temporal. Justamente en la revisión de su contenido y la ayuda de la ciencia parapsicológica quizás se logre.

 Anotaciones aportadas de  la Biblioteca  del +Dr. Brenio Onetto Bachler

*Ex secretario de la Sociedad hilena de Parapsicología